Un módulo experimental diseñado por investigadores argentinos para la producción de hidrógeno verde será instalado este verano en la Base Esperanza, al norte de la Península Antártica. El objetivo es abastecer de energía a un laboratorio y evaluar las capacidades de esta tecnología para proporcionar electricidad proveniente de fuentes renovables a las bases argentinas en la Antártida.
La iniciativa busca reducir la dependencia de generadores que requieren grandes cantidades de gasoil antártico cada verano. Si el módulo experimental demuestra su eficacia, podría ser una herramienta clave para disminuir el consumo energético y reducir los volúmenes de combustible transportados en buques y aeronaves.
El laboratorio consta de un sistema que incluye un aerogenerador y paneles solares, aprovechando las extensas horas de sol durante el verano antártico y los vientos constantes a lo largo del año. La electricidad generada se utilizará para alimentar un dispositivo de electrólisis de agua, dando inicio a la producción de hidrógeno verde. El excedente se destinará a abastecer de energía eléctrica a un laboratorio científico contiguo, creando así un ciclo sostenible de energía verde.
Este dispositivo de tecnología alcalina, en su mayoría construido por el personal del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (Citedef), ha alcanzado un nivel de madurez tecnológica 4, validando componentes y disposición en un entorno relevante como la Antártida.
El proyecto, parte del «Laboratorio de Energías Renovables Autosustentable con producción de Hidrógeno Verde,» involucra a un equipo interdisciplinario de ingenieros, licenciados y técnicos de diversas entidades, incluyendo la Dirección General de Investigación y Desarrollo del Ejército Argentino, el Citedef, el Comando Conjunto Antártico y la empresa privada Dynterra, que contribuye con el aerogenerador.
Esta iniciativa, enmarcada en el Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (Piddef) del Ministerio de Defensa, surge como una continuación de proyectos anteriores. María José Lavorante, directora del proyecto en el Citedef, señaló que el nuevo enfoque busca construir un laboratorio autosustentable, cuyo excedente de energía se empleará en la producción de hidrógeno de bajas emisiones.
Lavorante destacó la experiencia del Citedef desde 2008 en la obtención de hidrógeno por electrólisis del agua, así como en la investigación de bio-hidrógeno. La colaboración entre diversos organismos apunta a lograr la instalación, puesta en funcionamiento y evaluación del laboratorio autosustentable, explorando el potencial de producir hidrógeno en la Antártida mediante fuentes renovables.
En la próxima Campaña Antártica, se desplegará un grupo especializado para la instalación y operación del sistema, respaldado por capacitación teórico-práctica sobre hidrógeno y electrólisis proporcionada por el Citedef.

