Un equipo compuesto por inspectores, técnicos y meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) arribó a la Antártida a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar. Desde el lunes, iniciaron trabajos de revisión e instalación de instrumental en la base antártica Carlini, extendiendo sus actividades a las bases permanentes como Marambio, San Martín, Orcadas, Esperanza, Belgrano II y Petrel, durante los 120 días de la Campaña Antártica de Verano.
El suboficial principal de Fuerza Aérea Andrés Urbano, integrante del Observatorio Geofísico y Meteorológico de Pilar (Córdoba), explicó su labor: «Nuestra función es ir por las bases permanentes llevando instrumental nuevo como barómetros y termómetros, calibrando lo existente, corroborando si está todo en condiciones y capacitando el personal.»
Con más de un siglo de presencia en el continente blanco, el SMN realiza mediciones diarias de variables meteorológicas y geomagnéticas cruciales para comprender el estado atmosférico y los cambios temporales.
Las bases permanentes cuentan con oficinas meteorológicas que albergan parte del instrumental, complementado por campos de observación al aire libre. Temperatura, presión, dirección e intensidad del viento, humedad, visibilidad y nubosidad son algunos de los parámetros esenciales registrados.
El ingeniero electrónico Francisco Quarín destacó la importancia de los datos meteorológicos para las tareas científicas y logísticas en las bases antárticas argentinas. Quarín mencionó que, en esta campaña, se instalarán sensores de temperatura y humedad en la estación automática de Base Carlini.
El suboficial ayudante Diego Alejandro Vega subrayó la necesidad de la intervención humana para certificar la oficialidad de los datos meteorológicos, ya que las estaciones automáticas no cubren aspectos como visibilidad y nubosidad.
Juan Carlos Gil, experto en geomagnetismo y electrónica del SMN, resaltó la importancia de la continuidad en la medición para generar pronósticos y predicciones.
Jésica Daiana Tripicchio, integrante de la nueva dotación de la base Orcadas, subrayó la utilidad de los datos relevados para diversos estudios, desde el cambio climático hasta el apoyo logístico en patrullas antárticas.
La información recopilada se comparte a nivel internacional, contribuyendo al conocimiento global del clima, y posteriormente se difunde a la sociedad a través del SMN.
«Para mí, ir a la Antártida es una meta, no cualquiera puede ir, es algo único y un orgullo estar ahí. Encima voy a la base más antigua que va a cumplir 120 años y el paisaje es hermoso: tiene flora y fauna, es muy lindo», concluyó Tripicchio.

