En un gesto dirigido a satisfacer las demandas de Estados Unidos y organizaciones humanitarias, Israel anunció hoy la autorización para la entrada diaria de dos camiones con combustible a la Franja de Gaza. Esta medida busca garantizar el mantenimiento mínimo de los sistemas de agua, alcantarillado y saneamiento en la región, con el objetivo de prevenir posibles pandemias que podrían afectar a los residentes de Gaza y poner en riesgo la seguridad en la zona, según informó el gabinete de guerra.
La decisión se produce en medio de una creciente presión internacional sobre Israel, ya que la ONU alertó recientemente sobre la paralización de las actividades de ayuda en el territorio palestino debido al agotamiento de las reservas de combustible. Este recurso es esencial para alimentar los generadores eléctricos y facilitar la distribución de ayuda humanitaria en Gaza.
La agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) había advertido previamente que la interrupción de suministro de combustible afectaría sus labores de saneamiento en las escuelas, donde se encuentran refugiadas alrededor de 830,000 personas que huyeron de los conflictos.
Ante la situación crítica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció un acuerdo para establecer un mecanismo que permita el flujo continuo de combustible hacia Gaza. A pesar de esta medida, algunos funcionarios israelíes de línea dura, como los ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, expresaron su descontento con la decisión y exigieron una mayor representación de sus respectivos partidos en el gabinete de guerra.
Cabe recordar que la región vive una situación tensa desde las acciones terroristas realizadas por Hamas en octubre, que resultaron en la muerte de civiles y secuestro de personas, incluyendo argentinos. Desde entonces, Israel ha llevado a cabo bombardeos y una ofensiva terrestre con el objetivo de «destruir» a Hamas y liberar a los rehenes, al tiempo que mantiene un asedio que restringe la entrada de ayuda humanitaria a Gaza.

