Veteranos de la Guerra de Malvinas darán comienzo mañana a la segunda campaña arqueológica con fines terapéuticos. El lugar elegido es el antiguo fortín militar del siglo XIX ubicado en el partido bonaerense de Azul. La experiencia, única en la región, busca proporcionar a los excombatientes una conexión directa con objetos del pasado, contribuyendo así a su bienestar emocional y permitiéndoles sentirse partícipes activos de la historia argentina.
El Equipo de Arqueología Memorias de Malvinas (EAMM), el Grupo de Estudios de Arqueología Histórica de Frontera (GEAHF), el Centro de Estudios de Arqueología y Antropología del Conflicto (CEAAC) y el Centro de Salud Mental «Veteranos de Malvinas» del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas son los organizadores de esta singular propuesta.
Equipados con herramientas como el cucharín para raspar y excavar meticulosamente la tierra, así como el detector de metales para explorar el terreno, los veteranos llevarán a cabo prácticas arqueológicas al aire libre durante los días 1, 2 y 3 de diciembre. Se espera que estas actividades generen efectos positivos en la salud mental de los participantes.
Este programa, inspirado en experiencias previas de Estados Unidos e Inglaterra, tuvo su primera campaña el año pasado en los campos donde se libró la batalla de Pavón en 1861, en la provincia de Santa Fe. La propuesta busca evaluar el potencial terapéutico de la práctica arqueológica en cuestiones de salud mental, promoviendo la socialización y el diálogo entre los participantes.
En esta ocasión, 14 personas, entre veteranos, investigadores y profesionales de salud mental, se alojarán a unos 600 metros del Fortín Miñana, donde el arqueólogo Facundo Gómez Romero lleva a cabo investigaciones para comprender la vida en los emplazamientos militares durante el proceso de «la Conquista del Desierto» en el siglo XIX.
La psicóloga Gisela Liliana Paly, del Centro de Salud Veteranos de Malvinas, destacó la novedad de esta propuesta y su enfoque colectivo, a diferencia de las prácticas más centradas en lo individual. Se seguirá un protocolo de intervención durante los tres días, con pruebas de ansiedad y depresión para obtener datos cuantitativos más allá de las observaciones y testimonios.
Tras el éxito observado en la primera campaña, los participantes expresaron recuerdos «mucho más amables». Considerando estos resultados alentadores, se espera que este proyecto piloto eventualmente se convierta en una política pública para beneficiar a más veteranos en el futuro.

