El Papa Francisco ha tomado una decisión histórica al trasladar la Sede Primada de la República Argentina de Buenos Aires a Santiago del Estero. Este cambio, anunciado a través de un comunicado conjunto de las Diócesis de Buenos Aires y Santiago del Estero, revierte una designación que se remontaba a 1936, cuando Pío XI otorgó el título de Sede Primada a la arquidiócesis de Buenos Aires.
El comunicado, firmado por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, y el obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic Iglic CM, explica que la decisión papal se basa en razones históricas significativas. En 1570, San Pío V creó la Diócesis del Tucumán con sede en la entonces ciudad de Santiago del Estero, estableciendo así un precedente que se rescata con este traslado.
La Bula Pontificia que oficializa este cambio será ejecutada en dos ceremonias: una en Buenos Aires el domingo 25 de agosto y otra en Santiago del Estero el sábado 7 de septiembre.
Este movimiento eclesiástico no solo honra la historia de la Iglesia en Argentina, sino que también refleja un propósito de integración territorial nacional desde la estructura eclesial. Santiago del Estero, conocida históricamente como la «Madre de Ciudades», ahora se convierte en el centro de la Sede Primada, reconociendo su importancia en la historia eclesiástica del país.
El comunicado concluye invocando la bendición de la Santísima Virgen María y llamando a todos los fieles a recibir esta decisión con alegría y como un nuevo inicio para la Iglesia en Argentina.
Según el nuncio apostólico monseñor Miroslaw Adamczyk, el Papa Francisco ha dispuesto:
- Transferir el título de Primada de la Argentina de la Sede Metropolitana de Buenos Aires a la Sede de Santiago del Estero.
- Elevar la Sede diocesana de Santiago del Estero al grado y dignidad de Sede Arzobispal, manteniéndola como sufragánea de la Sede Metropolitana de Tucumán.
- Derogar el Decreto de la Sagrada Congregación Concistorial que confería el título de Primado de la Argentina al Arzobispo de Buenos Aires, datado el 29 de enero de 1936.
Esta decisión marca un cambio significativo en la estructura eclesiástica argentina, guiado por consideraciones históricas y territoriales que buscan fortalecer el papel de Santiago del Estero como un centro crucial para la Iglesia Católica en el país.

